martes, 3 de agosto de 2010

Potenciales superventas a futuro cercano o de cómo dispararle a una estrella (Parte 1).


En el último post el panorama se asomaba sombrío, ya que ahora viéndolo más frío, apocalipsis de los superventas puede ser un título sobredimensionado. Con espíritu crítico y optimista realicé una pequeño buceo por la web en busca de información de hacia dónde debe mirar la Industria Farmacéutica, los nuevos superventas o blockbuster del futuro. Y de eso es lo que va este post: los futuros superventas, el cual será entregado en al menos 5 partes, analizando dos o tres campos en cada sección, esperando que con fundamentos el lector no me crea quiromántico si no otro buen lector.
Sin más, los superventas apuntan a enfermedades crónicas por lo que analizaremos las afecciones que pueden ser blancos y con ello que podrían abrigar a una mina de oro.


La lucha contra el colesterol:
Observando el éxito en ventas del Lipitor, el Crestor y de los demás fármacos contra el alto colesterol, no es de extrañar que la primera diana sea ésta, solo en EEUU el mercado es de 25 mil millones de USD, donde la tercera parte es del producto estrella de Pfizer. Considerando que los niveles de obesidad y de sedentarismo se han consolidado en el primer mundo (y aumentan en la alegre población joven) y que estas características están en franco crecimiento en América latina y otras regiones del mundo en desarrollo, resulta por consiguiente que es un blanco muy atractivo para investigar y lucrar.
Por otro lado, resientes estudios han comprobado que suministrar Hipocolesterolemiantes (sí, seguimos hablando de los mismos medicamentos) en individuos con niveles ideales de colesterol reduce los eventos cardiovasculares. Lo que conduce a suponer que en corto plazo los niveles propuestos como “normales” podrían reducirse y con ello aumentar dramáticamente el mercado objetivo en un automático 30%. La Asociación Estadounidense de Cardiología (AHA) tiene la última palabra en la boca y los brazos abiertos a las farmacéuticas que quieran endulzarle sus oídos con estudios dirigidos a poblaciones sanas.
El posible superventas en este campo es el Lomitapide (AEGR-733) el cual es un tratamiento para la dislipidemia (si, es lo mismo pero con otro nombre) el cual inhibe la enzima MTP (Proteína Microsomal de Transferencia de Triglicéridos, para los amigos) reduciendo los niveles de colesterol y de triglicéridos al limitar la síntesis de lipoproteínas por el hígado e intestinos. En cristiano, el lomitapide le mete el palo al engranaje frenando la maquinaria. Se encuentra en fase III y es producto de Aegerion Pharma en colaboración con Pfizer. Lo más interesante son los resultados los cuales en algunos casos han logrado reducir hasta un 49% LDL-C.

Tratamiento de Diabetes:
Por las mismas razones que se expusieron arriba, esta es otra condición en donde se puede aprovechar para el lanzamiento de nuevos fármacos. La cantidad creciente de diabéticos adultos sumados al boom en los diabéticos jóvenes hacen de esta población el centro de atención para las inversiones de investigación en nuevos tratamientos. Se espera que para el 2010 los gastos en tratamiento farmacológico de la diabetes sobrepasen los 24 mil millones de dólares (USD) en los EEUU, solo superado por los Hipocolesterolemiantes.
De acuerdo a la Federación Internacional de Diabetes, la prevalencia de la diabetes mellitus en las Américas para el año 2000, se estimó en 35 millones de diabéticos, de los cuales 19 millones (54 %) residían en América Latina y el Caribe. En la mayoría de estos últimos países no se realiza vigilancia epidemiológica de la diabetes, por lo que los datos de su prevalencia se conocen mediante encuestas que difieren por su metodología, lo que dificulta la comparación de resultados. Además, estimando que el sub-registro para las Américas incluyendo los EEUU debe rondar el 40%. Lo que implica que el abaratamiento en los procedimientos diagnósticos en conjunto con las estrategias publicitarias por parte de los distintos gobiernos y empresas farmacéuticas debería aumentar considerablemente el mercado objetivo.
Otro punto de oportunidad es que los pacientes diagnosticados con diabetes normalmente inician tomando hipoglicemientes (fármacos como la glibenclamida y la metformina), pero paulatinamente deberán usar insulina de manera diaria al cabo de algunos años. La inyecciones de insulina diaria son una de los mayores inconvenientes de esta condición, por lo que desarrollar insulinas de larga acción (una dosis semanal puede ser un gran acierto) o la innovación de técnicas alternas para la administración de la hormona son las líneas de investigación (nuevas aplicaciones trans-dérmicas indoloras o vías alternas de administración.).
Posible superventas: Una insulina inhalable con efectividad demostrada similar a la insulina tradicional. La historia de las insulinas por vía pulmonar no es inspiradora, inicia con Exubera (2007) de Pfizer, que ha logrado menos del 1% del mercado y los estudios no dan cifras positivas al compararlo con la insulina inyectada. Sin embargo, el gran culpable del fracaso de Exubera ha sido su propio diseño (atención mercadeo), más allá de la carencias del principio activo. El inhalador como tal tenía un tamaño descomunal (como llevar un thermo a cuestas), y era por sobre todo feo, su instructivo pesaba 15 páginas pobremente escritas para el usuario final y por último su precio era el doble de las insulinas inyectadas. Nada de ello sedujo ni al médico (a pesar de los incentivos de Pfizer) ni al paciente. Exubera fue retirado del mercado lo que costó a Pfizer solo en EEUU 2 800 millones de dólares.
Novo Nordisk y Eli Lilly & Co han abandonado parcialmente sus interés en este tipo de producto argumentando que no ofrece ventajas significativas con respecto a las usuales aplicaciones.
Pero la historia puedo cambiar con la insulina inhalable concebida por Mannkind, su producto tiene por nombre Afrezza, pero el 15 de marzo de este año, la FDA lo rechazó debido a “cuestiones de seguridad en el producto” recomendando extender las pruebas. Al parecer Afrezza podría aumentar el riesgo de cáncer pulmonar más allá de lo que la FDA puede aceptar. El tiempo lo dirá y Mannkind tiene todavía algunas cartas políticas a su haber.
Más allá de los fracasos en el desarrollo de un producto realmente rompedor, la idea de la insulina sin inyección sigue siendo una idea prometedora a mi parecer la más acertada.
Por otro lado, están los tratamientos inyectables de larga acción y con dosificación de una vez por semana. El primer producto de este estilo es una evolución del Byetta (un análogo de GLP-1) desarrollado por Amylin Pharmaceuticals y de nombre Bydureon (exenatida semanal, de nuevo para los amigos). Como ya es frecuente en muchos de estos lanzamientos hay un “pero”, así que sin más preámbulo, PERO el 15 de marzo quedó en “aprobación pendiente” por la FDA hasta el mes de octubre del 2010 mientras se estudian potenciales problemas de seguridad. El Byetta no ha sido el boom de mercado esperado, aun así los analistas videntes de Wall Street le otorgan dudas razonables al éxito comercial de este producto.
Un primo hermano de producto de Amylin Pharmaceuticals es desarrollado por Roche AG, su nombre es Taspoglutide y aunque no deja de ser primo hermano de Bydureon parece que los estudios clínicos lo dibujan como el más guapo de la familia. Aún esta en fase III por lo que hay que esperar si hay un fatídico “pero”.
Continuaremos con este tema en otra entrega.
Fuentes:

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