jueves, 15 de julio de 2010

Compresión o de cómo se come a martillazos (Parte 1)


Muy fría y hasta poco divertida podemos definir la formación de un comprimido. Así pues un comprimido es: una mezcla de polvos o gránulos que descansan en una matriz hueca y que son sometidos a una gran presión entre dos punzones (Una fuerza mecánica axial para los más puristas). Para muchos, la fabricación de un comprimido la podría hacer con un tipo descamisado con barba y con un martillo neumático, ya que como sabemos el proceso se describe en dos líneas. Esta es la razón por lo que aquellos que no son descamisados de barba y emanando almizcle, si no que están metidos en un laboratorio de pruebas con sus uniformes blancos se han enfocado muy arduamente a la caracterización química y física de los materiales usados en la fabricación de comprimidos, que no dudo que sea apasionante.



A pesar de ello, muchos de los problemas generados en la compresión (que no son pocos) tienen como raíz el comportamiento mecánico de la mezcla sometida a una brutal presión. En otras palabras, las materias primas usadas nos describen un proceso de compresión como un vals con Charlize Theron, pero en la práctica nada más lejos de la verdad, principalmente con el uso de granulados.
La caracterización de cada materia prima es exhaustiva y correcta, pero la manipulación, mezcla, condiciones de almacenaje, humedad, temperatura ambiental, velocidad de secado del granulado, tamaño de partícula, velocidad de tableteo, presión de tableteo, segregación de polvos, des-mezclado entre otras variables hacen que predecir el comportamiento de una fórmula maestra sea como reconstruir un árbol a partir de un fósforo.
La idea no es que el lector se sienta abrumado y hasta paranoico por no estar ante un proceso simple de dos líneas. Para bien, todos los días se producen millones y millones de comprimidos al día.

Todo sólido sufre de cambios en su forma y en su área superficial cuando se le es sometido a una fuerza mecánica externa y hasta puede pasar que a cierta carga se llegue al punto de fractura o fallo estructural. En otros casos la partícula puede comportarse de manera elástica o bien semejante a la arcilla (deformación plástica) (Los excipientes basados en almidón pueden deformarse de manera plástica). Pero como ya se comentó inicialmente, los comprimidos son una mezcla, por lo que es muy probable que el comportamiento de la formulación sea visco-elástico, en otras palabras que su comportamiento muestre características plásticas y elásticas al mismo tiempo. Por otro lado, muchos de los excipientes tiene comportamientos visco-elásticos por si solos, como los polímeros usados en los aglutinantes y en los desintegrantes.

Con todo esto la compresión deja de parecerse al vals con Charlize (bello, apacible y bien balanceado) y llega a mutar un poco en un merengue con la Tongolele, que no está mal, siempre y cuando se sepan algunos pasitos para bailar.

En el próximo post algunos pasos.



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