
Universidad de Oxford, en el Reino Unido, aseguran que encontraron la forma de mantener a las vacunas estables en temperaturas tropicales sin necesidad de refrigeración.
La Universidad de Oxford, aparte de su famoso diccionario y de pasar practicando para las carreras de canoas contra Cambridge, han sido cuna de varias investigaciones farmacéuticas importantes. Como lo que nos ocupa en este blog son las ciencias con aplicaciones tangibles (no menosprecio la ciencia básica, pero de ello no va este blog) y principalmente si tiene implicaciones en el panorama latino americano.
Los investigadores afirman en la revista Science Translational Medicine que el hallazgo tiene el potencial de revolucionar los esfuerzos de inmunización, particularmente en regiones en vías de desarrollo donde las enfermedades infecciosas matan a millones de personas cada año.
El método en cuestión se llama HydRIS (Sistema Hipodérmico de Inyección Rehidratada) y de manera resumida se basa en combinar las vacunas con dos tipos de azúcar antes de deshidratarlas lentamente en un filtro de papel. Métodos similares ya se han usado en estudios estructurales de tejidos en microscopios electrónicos, pero no se había ideado aplicar a organismos vivos, como los virus. La deshidratación tiene consecuencias nefastas en las estructuras virales, que en muchos casos no logran ser reversibles con simple rehidratación. Sin embargo, la baja cantidad de agua en dichas estructuras permite la estasis de la misma.
Según el profesor Alan Hill, quien dirigió la investigación "si logramos convertir todas las vacunas estándar en una solución como ésta, sería mucho más barato distribuirlas porque podrían sobrevivir a temperatura ambiente y con esto se podría vacunar a muchos más niños", y debo agregar que sería posible hacerlas llegar con menores costes a los lugares más apartados.
Continua en Profesor Hill: “Nuestros ensayos fueron bastante difíciles porque usamos virus vivos. Así que creemos que si pudimos estabilizar esas vacunas que son más frágiles, el método podrá funcionar también con otras vacunas que contienen proteínas inactivas".
Anteriormente participé en el diseño y validación de una caja térmica para los envíos de vacunas de una distribuidora de Medicamentos en Costa Rica. La caja en cuestión tenía un costo de cerca de 2 a 3 USD y una capacidad de mantener la temperatura entre los 2°C y 8°C por un periodo de 16 horas (con un margen de seguridad del 15%), suficiente para los requerimientos de la compañía. A pesar de ello, derrumbes en la carretera, fallos en el camión de entrega y otras variables no controladas puede dar al traste con la cadena de frío y vulnerar la calidad, con ello la efectividad del producto.
La reducción de costos y sobre todo el asegurar que el producto logra vencer las distancias manteniendo su efectividad son un avance importante en la salud básica en América latina, se espera que en 5 años puedan verse los primeros productos.
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